Sorpresa de última hora en el Royal Bafokeng de Rustenburg. Se enfrentaban las dos selecciones, a priori, más débiles del Grupo F pero que tenían la oportunidad de liderar su grupo tras el empate entre Paraguay e Italia. Por un lado, uno de los equipos más débiles de la competición, Nueva Zelanda; y por el otro, un debutante, Eslovaquia (el país se independizó de Checoslovaquia en 1993), conjunto que partía como favorito para llevarse los tres puntos pero que, en el último suspiro vió como Winston Reid lograba el primer punto neocelandés en un Mundial. No será el partido que más se recuerde del Mundial 2010, pero sin embargo fue el primer duelo con el gol más tardío.
La primera parte estuvo muy equilibrada, Nueva Zelanda salió sin miedo, consciente de su menor nivel futbolístico, pero sin renunciar a nada. De hecho, llegó a poner en apuros a Eslovaquia con un remate de Smeltz que salió fuera por muy poco en el último tramo de la primera parte. Antes, el conjunto europeo había puesto a prueba a Paston, meta oceánico, con dos disparos de Sesták y Vittek.
El equipo de Vladimir Weiss, por su parte, se encontró con un conjunto muy bien plantado atrás, sin ofrecer espacios a los Sesták, Vittek, Hamsik y Weiss, éste último el mejor de su equipo. De hecho, de las botas del hijo del seleccionador nacieron las mejores ocasiones eslovacas, pero a cada ataque europeo le seguía una respuesta neocelandesa. Eslovaquia se dedicó, ante el muro oceánico, a tocar y tocar, con paciencia, esperando alguna grieta por la que hacer daño. Sin embargo, ni con una pifia de Paston, que regaló el balón a Vittek en un rechace, los europeos vieron puerta.
El descanso pareció sentarle bien a Eslovaquia, que salió con ganas de marcar pronto y sentenciar el partido. Y así sucedió a los cinco minutos, cuando un centro de Sesták encontró la cabeza de Vittek, quien marcó el primer gol de Eslovaquia en un Mundial, si bien fue en claro fuera de juego. Pese a ello, el gol no alteró a Nueva Zelanda, que siguió con el orden que había imprmido desde el pitido inicial, si bien los recursos que dispone el equipo de Ricki Herbert son bastante limitados.
Con todo, Vittek estuvo a punto de lograr el 0-2 tras una contra llevada por Sesták. Reid, el nuevo héroe de Nueva Zelanda, evito el disparo del punta eslovaco en última instancia.
Después le llegaría el turno a Smeltz, quien erró en su golpeo con la cabeza un centro por la izquierda de Lochhead. Sin duda, la mejor ocasión del partido que hasta entonces había dispuesto Nueva Zelanda terminó en el limbo. Sólo, ante Mucha, el punta oceánico falló. Pero como siempre hay segundas oportunidades, un centro milimétrico de Smeltz vió la cabeza de Winston Reid en el último minuto del tiempo añadido, sorprendiendo a propios y extraños. Es el tercer gol de Nueva Zelanda en un Mundial y primer punto de la selección en una fase final.
El resultado deja muy tocado a Eslovaquia, ya que sus opciones de pasar a octavos de final pasaban por sumar los tres puntos ante Nueva Zelanda, y más tras el empate ante Paraguay e Italia. Todavía no están fuera, pero la calidad de la azzurra y de los sudamericanos es superior a la de los eslovacos, al menos tras lo visto hoy en Rustenburg.
Fuente Imagen: Getty Images
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