El Portugal-Brasil era uno de los duelos más esperados de la primera fase del Mundial 2010, por historia, por nombres y por el 'grupo de la muerte' en el que habían quedado encuadrados. Además, tenían una cuenta pendiente: el 6-2 que los sudamericanos les habían endosado a los ibéricos en el último amistoso. Pero lo que no nos imaginábamos el día del sorteo es que para cuando llegara el enfrentamiento a ambas selecciones les valdría el 0-0.
Existía el temor de que el partido fuera un 'pasteleo' total, pero un primer tiempo intenso diluyó esas sospechas. No fue la tarde más brillante de los Cristiano Ronaldo, Luis Fabiano, Tiago, Maicon y compañía, pero se les vio metidos en la batalla. De hecho, el primer periodo se saldó con tres amarillas para Brasil y cuatro para Portugal (factor este que les puede pesar en las próximas rondas). Además, Felipe Melo tuvo que ser sustituido por una entrada de Pepe.
El mediocentro del Madrid, por cierto, volvió a ser titular más de medio año después de su lesión, y anduvo activo en sus labores de contención aunque, obviamente, no pudo aportar demasiado a la hora de crear. Solo Fabio Coentrao, el gran descubrimiento de Queiroz, subió la banda con peligro. Y es que Portugal se mostró satisfecha solo con controlar los ataques de Brasil, más espesos si cabe sin el sancionado Kaká, y con buscar con balones largos a un desasistido CR7.
Pese a todo, Nilmar estuvo a punto de aprovechar un despiste de Ricardo Costa para romper el equilibrio, pero entre el portero Eduardo y el poste lo evitaron. El del Villarreal corrió y peleó por encima del resto, tratando de convencer a Dunga de que es una alternativa muy buena por si algún día se le necesita. Posteriormente, Luis Fabiano de cabeza puso el punto final al listado de ocasiones.
Lo ofrecido por portugueses y brasileños en el primer periodo supo a poco, pero fue gloria comparado con lo que nos deparaban para el segundo. La mordiente en la presión del primer tiempo desapareció, la intensidad en el juego también, así como la voluntad de hacer daño al rival. El premio por intentar marcar era ser primero de grupo, claro que al no saber qué pasará en el grupo H casi les daba igual a ambos el puesto final en que iban a quedar, con tal de pasar a octavos. La faena estaba hecha desde hacía días...
Los últimos 20 minutos sobraron y solo la entrada de Ramires provocó algo destacable, en concreto un remate que se envenenó tras rozar en la espalda de un defensa y una amarilla de la que se libró milagrosamente el jugador del Benfica y que le había privado de jugar los octavos. Unos octavos para los que volverá a la 'canarinha' Kaká, una vez se ha redemostrado que incluso en baja forma es mejor que Baptista o cualquier otro de la lista de Dunga, y también Elano, al que Alves, en la posición de interior, no ha podido mover la silla con su actuación.
Fuente Imagen: Getty Images
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