El partido por el tercer y cuarto puesto tiene demasiadas cosas malas. Manda a casa a un equipo que rozó la final con dos derrotas consecutivas en la mochila, los jugadores lo afrontan sin tensión, casi sin ganas, la afición no lo vive como un partido de verdad, sino casi como un amistoso... pero todos esos defectos acaban por brindar cada cuatro año un punto positivo: Las finales de consolación siempre son entretenidas y están llenas de goles.
La de Sudáfrica entre Uruguay y Alemania no ha sido una excepción y ha terminado con un marcador de 2-3 favorable a la Mannschaft que bien pudo caer del lado 'charrúa', que se lo tomó muy en serio. Tanto que en el último minuto y con las vacaciones a la vuelta de la esquina, Forlán todavía probó un remate de falta directo que no mandó el choque a la prórroga porque el travesaño lo evitó.
Y es que los sudamericanos querían terminar el torneo terceros para darle un puntito más de valor a la, de por sí, hazaña que significa que un país de tres millones y medio de habitantes se codee con las principales potencias futbolísticas del mundo. Además, había un hombre entre los once de celeste, Forlán, que quería gastar hasta la última bala para irse de África como 'pichichi'. Lo mismo que buscaba Müller en los alemanes. Ambos, con cuatro dianas, estaban a una de Sneijder y Villa, los mejores artilleros hasta la fecha. Y ambos anotaron su golito de rigor, dejando la definición final del 'pichichi' para la final.
El primero en desenfundar fue Müller, que aprovechó el enésimo extraño del Jabulani para mandar al fondo de las mallas un mal rechace de Muslera. No se le puede achacar al balón la culpa del tanto del empate, fruto de una pérdida de Schweisnteiger en medio campo que dio la oportunidad a los uruguayos de lanzar una contra perfectamente definida por Cavani. El error del alemán, sin embargo, no empaña el Mundial esplendoroso que ha realizado. Al igual que Forlán, otro de los jugadores 'especiales' que se han encumbrado un poquito más todavía en Sudáfrica.
El gol del 'cacha' se hizo esperar hasta la segunda parte, pero valió la pena, porque fue un remate de volea picando la bola contra el suelo de lo mejor que se ha visto en el último mes. Lo estaba mereciendo y esa diana puso por delante a Uruguay que, sin embargo, volvió a ver como su portero fallaba, esta vez en una salida, permitiendo a Jansen cabecear a la red un gran centro de Boateng. Con lo bien que había estado el cancerbero de la Lazio durante todo el torneo y la mala despedida que se ha regalado a sí mismo...
Los instantes finales fueron un toma y daca que pudo caer para cualquier lado. Y, normalmente, cuando se dice eso la balanza suele decantarse hacia Alemania (menos cuando delante de la Mannschaft está España, para nuestra suerte). El choque, además, se decidió a la alemana, tras un corner con varios rebotes de por medio y resuelto con un testarazo final, en este caso, de Khedira.
En definitiva, una fiesta del fútbol la que hubo en esta final de consolación solamente enrarecida por la no comparecencia de Klose. El delantero había tenido gripe estos días, pero estaba en el banquillo, y ante de sí, a sus 32 años, tenía la oportunidad de convertirse en el mejor goleador de la historia de los Mundiales. Para ello solo necesitaba hacer dos goles o bien uno y compartir ese privilegio con Ronaldo, que seguirá al frente de esa privilegiada lista de artilleros durante una larga temporada más.


He aquí la musa de Sneijder...
Así anima Yannicke a la 'roja'...
Ellas también se dejan la piel...
El mejor Mundial está en las gradas...
1 Comentario
13/4/2011 - 07:27 - Anonimo dijo: