La cenicienta de este Mundial de Sudáfrica, la anfitriona, a punto estuvo de dejar sin aliento a México, selección que dominó durante el primer tiempo pero que se durmió en los laureles durante el segundo permitiendo que los sudafricanos soñaran con el milagro. Éste no acabó de completarse pero casi porque después de ver el orden y la colocación de los mexicanos durante la primera parte es, cuanto menos, sorprendente que el resultado acabara siendo el 1-1 que resultó definitivo.
El caso es que los primeros 45 minutos tuvieron un claro color azteca y ofrecieron grandes ocasiones para una selección mexicana que no supo aprovechar sus oportunidades, pecado capital en una Copa del Mundo. El primer aviso de los hombres de Javier Aguirre llegó un minuto después del inicio, cuando Giovanni Dos Santos a punto estuvo de sacar petróleo de un mal rechace de Khune. No lo hizo y erró como, posteriormente, lo haría Guille Franco y en tres ocasiones consecutivas. En el minuto 14 envió fuera un remate de cabeza, en el 31 recibió un gran pase de Carlos Vela, bajó el balón con el pecho de manera espectacular pero no fue capaz de definir ante Khune y en el 40 enviaba fuera otro disparo que podría haber servido a México para abrir el marcador.
Hat-trick de ocasiones perdidas del ex del Villarreal, por tanto, en una primera parte que acabó con 0-0 y la sensación de que México mataría el partido en el segundo tiempo. Sin embargo, el fútbol no es una ciencia exacta y los mexicanos decidieron relajarse en la segunda parte dando lugar a la resurrección sudafricana, materializada con el golazo que Tshabalala anotó en el minuto 55, arrojando un jarro de agua fría sobre una selección mexicana consciente de que Sudáfrica es el rival más debil de su grupo y que, por tanto, en ninguna quiniela estaba anotada la derrota de los hombres de Aguirre.
El gol nubló la visión de una selección perdida y sin rumbo que desaprovechó una gran ocasión de Giovanni (despejada de forma milagrosa por Khune) y que vio la luz cuando Rafa Márquez, en el 78, lograba el tanto del empate aprovechándose de un error defensivo de Mokoena. El tanto del azulgrana, sin embargo, no aumentó la ambición de México que pudo haber perdido si Sudáfrica no hubiera perdonado en las ocasiones de Gaxa o Mpela, que estrelló en el palo, y a un minuto del final, la oportunidad que habría provocado que Sudáfrica hubiera tenido un día, aún, más festivo que el visto durante la inauguración.
Fuente Imagen: Getty Images
Sin margen de error
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