No mostró su mejor versión pero tampoco le hizo falta para imponerse con contundencia sobre una Costa de Marfil que dejó mucho que desear. Incapaces de hilvanar una buena acción de peligro, los costamarfileños se limitaron a verlas venir confiados en la benevolencia de una Brasil que amortizó al máximo sus opciones. Durante la primera mitad sólo tuvo una oportunidad y ésta acabó con el gol de Luis Fabiano. La jugada, cocida entre Robinho y Kaká, finalizó con un centro perfecto del madridista hacia el sevillista, que no falló ante Barry.
El 1-0 llegaba a los 25 minutos de un partido lento, con multitud de imprecisiones y carente de continuidad debido a la gran cantidad de faltas vistas tanto durante el primer tiempo como durante el segundo, cuando empezó el verdadero festival de duras entradas por parte de Costa de Marfil y de errores del colegiado Stéphane Lannoy, que tuvo una noche para olvidar.
Su primer error garrafal llegó en el minuto 49, con el segundo gol de Luis Fabiano. El delantero del Sevilla controló, por dos veces, el balón con la mano antes de batir a Barry en una acción que, evidentemente, debió ser invalidada. Lannoy, sin embargo, le dio validez y, poco después, se acercó a Luis Fabiano para comentarle, entre risas, que le había visto controlar el balón con la mano pese a que no lo hubiera señalado.
Lamentable imagen, sin duda, la ofrecida por el árbitro francés, que siguió haciendo de las suyas tras el tercer gol de Brasil, anotado por Elano. El brasileño aprovechó un gran centro de Kaká para batir a Barry en el minuto 61 y en el 65 recibía una criminal entrada de Tioté. El jugador de Costa de Marfil clavó sus tacos en la espinilla del brasileño ante la pasividad de un colegiado que, ni tan siquiera, mostró cartulina amarilla pese a ver como las asistencias médicas sacaban a Elano del terreno de juego, ante la posible lesión grave del brasileño.
Posteriormente, y con Elano ya sustituido por Dani Alves, Keita levantaba su pierna para clavar sus tacos sobre Bastos y, nuevamente, Lennoy perdonaba la expulsión por más que, en este caso, sí mostrara, como mínimo, cartulina amarilla.
Su permisividad propició la llegada de la barra libre de entradas por parte de una Costa de Marfil desesperada que, como mínimo, en el 78 lograba el tanto del honor. En ese instante, Drogba cabeceaba un centro preciso de Touré Yaya para batir a Julio César y dar alas a una Costa de Marfil que prefirió seguir apostando por el juego duro en vez de desplegar su mejor versión, esa que le hizo ser, antes del inicio del Mundial, una de las grandes favoritas del grupo G.
No obstante, y pese a empacharse a faltas, quién se quedó con diez antes del final del encuentro fue Brasil tras otra deplorable decisión del colegiado del encuentro. Éste mostró la segunda cartulina amarilla a Kaká al interpretar que el madridista había agredido a Keita, jugador que se tiró al suelo tras contactar levemente con el brasileño y cuyo teatro se 'comió' Lannoy.
Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Dunga, desesperado en el banquillo tras ver la lesión de Elano y la posterior expulsión de Kaká en un partido que en el que el fútbol, lamentablemente, no fue el principal protagonista.
Fuente Imagen: Getty Images
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He aquí la musa de Sneijder...
Así anima Yannicke a la 'roja'...
Ellas también se dejan la piel...
El mejor Mundial está en las gradas...
2 Comentarios
21/6/2010 - 18:57 - Anonimo dijo:
30/8/2011 - 14:49 - Anonimo dijo: