Durante años se ha encumbrado a la defensa de la selección italiana como la más eficaz de cuantas ha visto el fútbol desde mediados del siglo XX para atrás (olvidando, obviamente, el ridículo que la 'azzurra' ha hecho en este Mundial). Pero, sinceramente, el actual Brasil tiene muy poco que envidiar al mejor 'catenaccio', y no en el sentido peyorativo de la palabra, sino en el que convierte la defensa en un arte.
Los brasileños no han dado opción a Chile ni de intimidarles, ni de que probarán a ese excelente portero que es Julio César pero que en lo que va de torneo no ha tenido que realizar apenas intervenciones de mérito. Y es que para llegar hasta el cancerbero del Inter hay que pasar demasiados obstáculos, empezando por Robinho y Luis Fabiano, que corren como posesos también para atrás en esta 'seleçao'. Se entiende ahora mejor que nunca que ni por asomo Dunga quisiera llevarse a Sudáfrica a Ronaldinho, Ronaldo o Adriano...
Pero lo verdaderamente rocoso para Chile ha sido superar a Juan y Lucio, dos muros infranqueables por arriba, por abajo, en pases interiores. Cuando la línea formada por Gilberto Silva, Ramires y, hoy excepcionalmente, Dani Alves (Elano y Felipe Melo estaban 'tocados') los dos centrales de Brasil emergían desde cualquier posición abortando todas las intentonas andina. Y Suazo, Alexis Sánchez, Mark González o Beausejour no son cualquier cosa atacando... pero ni se les ha visto.
La contundencia en el área propia de Brasil ha sido tremenda, forjada por Dunga a base de pizarra. Y la pegada en la 'zona roja' enemiga está fuera de toda duda desde el momento en que nos estamos refiriendo a la 'verdeamarelha'. Luis Fabiano, Robinho o Kaká, aunque éste siga sin alcanzar su mejor pico de forma, lo tienen muy claro cuando pasan de los tres cuartos, y además todos ellos se ven claramente favorecidos por el juego de contragolpe que en muchas acciones despliega la 'seleçao'. Y si encima el rival se vuelca...
Aunque quien abrió la lata ante Chile fue Juan, imponiéndose en otra de las facetas donde Brasil tiene muy pocos rivales que la puedan igualar: el juego aéreo. La jugada del 1-0, perfectamente ensayada, disponía que dos hombres hacían de 'pantalla' para que Juan luciera su tremendo frentazo, como así hizo, convirtiendo en inútil la estirada de Bravo. Los chilenos merodearon como moscas el área brasileña y Juan, de un manotazo, las espantó a todas. Y cuando aún estaban aturdidas, Luis Fabiano las machacó con una contra que ni diseñada con un tiralíneas podía haber salido mejor. 2-0 y partido resuelto.
Bielsa quiso reaccionar e introdujo en el descanso a Tello y Valdivia. El 'mago', un experto en buscar huecos imposibles, lo intentó por todos los medios en la mediapunta, pero si no tenía encima a Gilberto, tenía a Ramires, y si no Juan y Lucio cortaban todas sus iluminaciones... Y otra vez a la contra, Brasil golpeó, esta vez por mediación de Robinho, que se aprovechó de una arrancada en plan todoterreno del 'keniata' Ramires, el jugador número 12 para Dunga junto con Dani Alves.
Todo el mundo en la previa había coincidido en señalar el partido como peligroso para Brasil, como un verdadero examen ante la táctica de Bielsa y la agobiante presión chilena. Pero antes del descanso la 'penta' ya había superado la prueba con nota. La 'canarinha' no tiene juego en medio campo, pero es contundente como la que más tanto en su área como en la enemiga, cree ciegamente en lo que hace y a medida que pasan los partidos se aposenta en su idea. Brasil está creciendo en el torneo y cada vez mete más miedo. ¿Verdad, Holanda?
Fuente Imagen: Getty Images
Robinho o Robben para hacer la diferencia
¡Los mejores momentos del Brasil-Chile!


He aquí la musa de Sneijder...
Así anima Yannicke a la 'roja'...
Ellas también se dejan la piel...
El mejor Mundial está en las gradas...
1 Comentario
22/7/2011 - 10:20 - Anonimo dijo: