Hay que ponerle freno al asunto de los errores arbitrales ya. No puede ser que cada crónica, cada resumen, cada tertulia relativa a los octavos de final de la Copa del Mundo se abran con fallos de colegiados que le han costado a uno de los equipos lanzar por la borda cuatro años de trabajo. El duelo entre Argentina y México era un lujo, una gozada para el aficionado, que a la postre ha terminado viendo a un árbitro hacer el ridículo, en vez de a los Messi, Márquez y compañía dando lo mejor de sí.
Para colmo, este duelo ya venía precedido de un Alemania-Inglaterra donde no se ha dado por bueno un tanto que había rebasado la línea por cerca de un metro... Y después de ese desfalco (más allá de que los germanos fueran superiores) se presentó Roberto Rosetti, más bien su asistente, e hizo la mayor. Se podía superara el fallo del 'gol fantasma' anterior, vaya si se podía, dando por bueno un remate de Tévez en el fuera de juego más claro que se recuerda. ¡No había nadie entre él y la portería, nadie!
Lo más grave es que el linier vio su pifia por el videomarcador y avisó al principal, Rosetti, básicamente cargándole el muerto de tener que decir que no se podía rearbitrar desde la pantalla y que por tanto, y por más que le dijera que efectivamente el gol era ilegal, lo tenía que dar por bueno... Es de suponer el estado psicológico en el que en ese momento entraron tanto el juez, que sabe que ha hecho de todo menos impartir justicia, y los jugadores de México, que se sienten los tontos de la película.
A partir ahí, nada fue como tenía que ser. No se vio al México fiero que se esperaba con la novedosa dupla 'Chicharito'-Bautista, ni a la verdadera Argentina, exigida por un rival de peso... Osorio, para rematarlo, se hizo un lío en el área que terminó con el balón a pies de Gonzalo Higuaín, mano a mano con el 'conejo' Pérez, ocasión que el madridista no desperdició para matar a México y ponerse 'pichichi' del Mundial.
Nos habíamos quedado sin partido y quedaba aún cerca de una hora de juego. Por suerte, México no se descompuso y trató de seguir jugando, en una actitud encomiable, y Aguirre metió a Barrera, que volvió a demostrar que si no es titular es por una fijación de su técnico, porque es claramente de los mejores jugadores del plantel. Pero entonces México, que estaba 'gafado' (el primer tiro a puerta, antes del despropósito arbitral, fue de Salcido y se estrelló en el larguero) recibió la puntilla, un chutazo de Tévez desde lejísimos que se coló por la escuadra. Era la jugada que sí debería de abrir todos los telediarios, en vez de la cara de Rosetti.
El resto del partido no valió para nada más allá de ver que México tiene carácter, muy mala suerte (siguió marrando ocasiones, incluidas dos que sacó Heinze bajo palos) y un delantero que la temporada que viene jugará en el United y que tiene una pinta fantástica, el 'Chicharito' Hernández, que acabó anotando el tanto de la honrilla para el 'Tri'. Bueno, también se pudo ver una nueva decepcionante actuación de Di María, el 'deseado' por el Real Madrid.
Argentina volverá a escena en cuartos de final ante Alemania, en el duelo de grandes 'beneficiados' por las labores arbitrales de lo que llevamos de octavos. Un súper-partido, además, que servirá como revancha del de 2006. México, en cambio, volverá a intentarlo dentro de cuatro años, esperando que para entonces alguien haya tomado cartas en el asunto y que, al menos, las jugadas que ve todo el estadio las vea también el que ha de hacerlo, el del silbato.
Argentina-Alemania: Saltan chispas
Alemania 'calienta' el duelo contra Argentina
Larrionda y Rosetti hacen las maletas
Aguirre, el otro 'damnificado' del escándalo arbitral, también hace balance


He aquí la musa de Sneijder...
Así anima Yannicke a la 'roja'...
Ellas también se dejan la piel...
El mejor Mundial está en las gradas...
1 Comentario
13/4/2011 - 07:19 - Anonimo dijo: