Alemania sucumbió ante Serbia. El equipo que, junto Argentina, mejor impresión había dejado en su debut, no pudo cerrar el pase a octavos de final tras perder por 0-1 ante el combinado balcánico. Sin duda, la expulsión de Klose por doble amarilla en el minuto 36 fue un punto de inflexión, aunque pese a jugar con 10 los de Joachim Löw siguieron dominando el partido.
Tras asombrar ante Australia, la Mannschaft arrancó el partido con la intención de amarrar pronto los tres puntos y, con ellos, lograr el pase a octavos de final. Lukas Podolski, uno de los nombres del partido, tuvo la primera ocasión del partido, pero su lanzamiento se marchó fuera por muy poco. Pese al control total del partido por parte alemana, Serbia había salido con la táctica bien aprendida: esperar atrás y aprovechar las contras. En caso de tener que jugar el balón desde atrás, balón largo para que Zigic saque provecho de su altura y baje el balón para la segunda línea de ataque balcánica.
Con todo, el partido arrancó brusco, con muchas detenciones y faltas, lo que llevó al colegiado español Undiano Mallenco a poblar el campo con tarjetas amarillas. Hasta cinco amarillas en la primera media hora llegó a mostrar. Una de ellas fue para Klose por hacer falta por detrás a Ivanovic. Al punta alemán se le veía un poco nervioso y, en el 36', volvió a cometer una falta por detrás. Segunda amarilla y expulsado.
Pero lo peor para los intereses alemanes todavía no había llegado. Un minuto después un centro de Krasic desde la línea de fondo lo bajó con la cabeza Zigic y Jovanovic, solo ante Neuer, recogió el balón para dejar el 0-1 en el marcador. Un fallo de la defensa teutona que, a la postre, sería definitivo.
Sin embargo, pese a la expulsión y al gol Alemania no se vino abajo y siguió con su plan inicial. En la reanudación la situació no varió: el combinado centroeuropeo tenía el control del partido, pero no lograba rubricar las ocasiones que tenía. Podolski llegó a tener tres consecutivas, la última de ellas un penalti made in Serbia. Quisiendo emular a su compañero Kuzmanovic ante Ghana, Vidic inexplicablemente tocó con la mano el balón pese a no haber peligro, llegando a estirar los brazos. Undiano lo vió y señaló pena máxima, lanzamiento que erró Podolski y que Stojkovic celebró como si hubiera marcado un gol.
Löw, entonces, sacó todo el arsenal posible: Cacau, Marko Marin y Mario Gómez salieron por unos desafinados Özil y Müller y el lateral izquierdo, Badstuber. Pero ya era tarde. Serbia ya creía en sus posibilidades y comenzó a jugar más, disponiendo de varias ocasiones para sentenciar el duelo y robándole el control del esférico a Alemania.
Al final, derrota de la Mannschaft que puede poner en peligro su continuidad en el Mundial. Se jugará el pase a los octavos en la última jornada del Grupo D ante Ghana, que podría tener pie y medio en la siguiente fase si mañana sábado supera a Australia.
Fuente de Imagen: Getty Images
¡Las mejores imágenes del Alemania-Serbia!
Queremos ver de nuevo a Özil


He aquí la musa de Sneijder...
Así anima Yannicke a la 'roja'...
Ellas también se dejan la piel...
El mejor Mundial está en las gradas...
Sin comentarios todavía