Alemania y Ghana lograron el billete a octavos de final pese a que los ganadores del choque entre ambos fueran los germanos. A estos les sirvió el golazo que Mesut Özil anotó tras un tremendo zurdazo desde la frontal del área para hacerse con tres puntos muy disputados dado el gran espectáculo que ofrecieron tanto alemanes como ghaneses sobre el césped del Soccer City de Johannesburgo.
Especialmente brillante fue la primera mitad consumada por ambos y en la que hubieron ocasiones por doquier en la defensa de dos estilos de juego radicalmente opuestos pero igualmente válidos. Mientras el combinado germano la tocaba una y otra vez acercándose con sutileza a la meta de Kinsgton, los africanos se replegaban esperando la contra, en la que suelen ser 'mortales'.
Hoy, sin embargo, perdonaron una y otra vez y se mostraron incapaces de acabar con éxito sus jugadas de peligro. Con ello, beneficiaron a una Alemania que controló el balón y en la que, nuevamente, brilló con luz propia Mesut Özil. Su primera acción de peligro llegó en el minuto 24 cuando falló en un uno contra uno ante Kingston y perdonó el primero de una Alemania que casi recibe el gol en contra segundos después, si Lahm no hubiera salvado bajo palos el disparo de Gyan Asamoah, el hombre más adelantado y peligroso de Ghana.
Sin embargo, lo hizo y el partido continuó abierto y ofreciendo multitud de ocasiones por parte de sendas selecciones por más que el balón fuera, en todo momento, de propiedad alemana. Cacau y Schweinsteiger gozaron de claras oportunidades para adelantar a Alemania y Gyan y Prince Boateng, por su parte, también dispusieron de opciones para abrir la lata a favor, en este caso, de Ghana.
La presencia de éste último en el partido fue, especialmente, 'morbosa', básicamente, porque en la selección contraria se encontraba su hermanastro, un Jerome Boateng con el que no cruza palabra. La mala relación entre ambos se acrecentó hace unos meses, cuando Prince Boateng se convirtió en el enemigo público número uno de Alemania al lesionar a Michael Ballack en la final de la Copa de Inglaterra e impedir la presencia de este último en el presente Mundial de Sudáfrica.
Pese a la expectación generada alrededor de sendos hermanos, sin embargo, ni uno ni el otro brillaron especialmente ni durante la primera mitad ni durante la segunda, momento en que Alemania se avanzó en el marcador gracias al golazo del joven Özil. Tras el tanto alemán, pudo llegar el ghanés pero Tagoe no culminó la gran contra orquestada por una Ghana que, antes del gol de Özil, también pudo adelantarse en el marcador si Kwadwo Asamoah no hubiera errado en el uno contra uno ante Neuer.
Al currículum de ocasiones claras falladas por Ghana hubo que sumar la de Ayew, puesto que, su disparo fue interceptado, en el minuto 65, 'in extremis' por Lahm.
A partir de este instante, ni africanos ni alemanes fueron capaces de crear mucho más durante un partido en el que la intensidad y el sacrificio acabó con los jugadores de sendas selecciones totalmente agotados pero clasificados para la siguiente ronda, puesto que, la derrota por 2-1 de Serbia ante Australia benefició los intereses de una Ghana que no se perderá la próxima ronda, en la que se encontrará con Estados Unidos.
Alemania, por su parte, se encontrará con Inglaterra en el que será uno de los grandes encuentros de los octavos de final de la presente cita mundialista.
La euforia de alemanes y ghaneses, en imágenes


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